¿Alguna vez ustedes han sentido la dolorosa experiencia de amar? No es algo mágico y maravilloso siempre. Amar como diría alguien más DUELE... Quema, corroe, desgasta, aprisiona, asfixia, hiere, ciega, mata... ¿Quién en este mundo puede decirse salvo de la gran enfermedad del amor? Nos atrapa a todos. Debo confersar que me ha atrapado más veces de las que me gustaría. Y he de confesar también que me gusta ese masoquismo amoroso de entregarse a alguien más. Aunque no sé si ellos disfruten igual que yo. En esa extraña ecuación los que salen perdiendo la mayoría de las veces son los otros, mi naturaleza caótica no me permite mantener mucho tiempo las defensas bajas, de hecho me obliga a atacar primero. Incontables seres desdichados han sufrido por mi culpa. No puedo decir que sea malvada, sólo puedo decir que no soy estable.
A lo largo de mis mil vidas he aprendido del amor, pero no he aprendido a amar sin herir, no creo que un amor que no duela valga la pena. No creo que nada en esta vida sea de valor si no se sufre por ello. Pero en fin lo que quiero decir es que mi amor duele, quizás porque estoy loca y no hago las cosas como los demás, quizás porque estoy cuerda y hago sufrir a los locos, en realidad no importa... Nada importa... Cuando se ama, sobran los porqués y las preguntas estúpidas, nuestra alma se quiere unir a la del ser amado como alguna vez estuvo unida en el origen del amor universal que eramos todos. AMO talvez no cómo me gustaría, talvez no como debería, talvez no de forma correcta ni de forma fácil, ni de forma alegre, pero amo y al final de mi vida eso es lo que va a importar ¿no? Espero que así sea y ruego al amor que me deje amar a quienes me aman y devolver ese amor con la misma intensidad...
P.S: Estaba deprimida, déjenme en paz...
lunes, 5 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)